Las prioridades de Dios, mis prioridades.

fe Jul 06, 2020

Esta semana leí un pasaje que me impactó:

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)

Cuando leo este pasaje me doy cuenta de cómo nosotras muchas veces somos quienes limitamos a Dios porque pensamos basado en la lógica o en las circunstancias. 

Dawson Trotman solía decir a sus discípulos: “En vez de estar pidiendo maní deberían estar pidiendo naciones”.

¿A qué se debe nuestra timidez al pedirle a Dios? Creo que se basa mucho en lo que pasa dentro de nuestra mente. Se tienen que romper barreras y paredes que se han levantado y no nos deja ver más allá del presente. 

Este pasaje despierta en mi interior un deseo profundo de saber más sobre los planes que hay en el corazón de Dios para mí.

Mi padre experimentó esto en su propia vida. En un momento en que estaba batallando con el estancamiento en su pastorado, decidió irse un tiempo a la playa a descansar y meditar. Quería saber si el ministerio era rogarle a las personas que creyeran en Dios. En este viaje todo cambió, Dios le reveló un poco de lo que había en su corazón para él –algo de sus planes para su vida y su futuro–. Dios le dijo: “Sueña con una iglesia muy grande porque los sueños son el lenguaje de mi Espíritu”. En ese momento, mi padre se activó en la fe, empezó a ser osado en su manera de soñar y, por primera vez, logró visualizar: pudo ver miles y miles de granos de arena que se convertían en personas que serían parte de su ministerio. Ese día fue cuando todo cambió para mi padre. Recibió los pensamientos de Dios y todo cambió dentro de él.

Hemos hablado la importancia de entrenar nuestros pensamientos en cuatro áreas:

  1. Objetivos
  2. Prioridades
  3. Actitudes
  4. Categorías

La semana pasada aprendimos que el objetivo de todo es que Dios sea glorificado. Y resaltamos la importancia de hacer este el objetivo al formar nuestros hijos: levantar hijos que glorifiquen a Dios. ¡Esa es la meta!

Hoy hablaremos un poco de la segunda área, las prioridades:

La prioridad número uno de Dios está centrada en Su reino: es traer su reino a la tierra. Jesús dejó esto claro cuando enseñó a sus discípulos a orar, utilizando la frase: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). 

Muchos cristianos tienen como prioridad ir al cielo. Bueno eso es importante, y es parte del proceso, pero nuestra prioridad debe ser traer el cielo a la tierra. La voluntad de Dios debe hacerse aquí. Es en la tierra donde ocurre la acción. 

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas les serán añadidas”.
Mateo 6:33

 ¿Como es el reino de Dios?

Alguna vez escuché una definición de la familia que me encantó: la familia representa un pedazo del cielo en la tierra. Es verdad. Nuestra familia tiene que ser el primer lugar en donde otras personas puedan ver el reino de Dios de manera tangible.

Nuestra meta es primeramente que el poder de Dios se manifieste en nuestra propia vida y, como consecuencia, se manifestará en nuestra familia.

Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
1 Corintios 4:20

El reino de Dios no es solamente palabras, sino el poder manifiesto de Dios. Puedo testificar que esto es lo que he visto desde mis años de infancia en mi casa y es lo que quiero transmitir a mis hijos. Que cuando oro, Dios obra; cuando nos unimos en fe, podemos mover montañas. No quiero simplemente hablar, quiero demostrar el poder de Dios. ¡Se puede!

Algo que mis hijos han visto mucho en el ejemplo de los abuelos y que ahora guardan en su corazón es el poder de la oración. Por ejemplo, han visto ocasiones cuando el abuelo le habla a las nubes y entonces deja de llover. O cuando ora por las personas y reciben sanidad. Por eso, cuando ellos se pegan o tienen algún dolor por lo general dicen: “Dile al abuelo que ore por nosotros”. ¡¡Han experimentado el poder de Dios!!

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Romanos 14:17 

El reino de Dios también es un reino de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Qué importante es que todo lo que hagamos sea basado en la gracia y favor del Espíritu Santo. Siempre me gusta decretar que entre más responsabilidades tengo, o más hijos tengo, Dios añade gracia sobre gracia. Mi capacidad de paciencia aumenta, mi capacidad de hacer muchas cosas a la vez (lo que hace toda mamá) también aumenta, pero lo que más anhelo es que siempre se vea bajo la gracia de Dios. Y la palabra gracia nos habla de vestirnos con gratitud y agradecimiento. Doy gracias a Dios todos los días por su bondad, por darme un gran esposo, y unos hijos hermosos, por darme la oportunidad de servirle en la obra.  ¡Su gracia hace toda la diferencia!

 3 cosas que reflejan el reino de Dios en nuestro hogar:

  1. Justicia: todo lo que hacemos debe ser basado en la Palabra de Dios. No en nuestras opiniones o ánimo del día.
  2. Paz: la meta es que nuestro hogar refleje la paz de Dios y no un caos o ambiente pesado. La paz está en el espíritu, está dentro de nosotros. Algo que le estoy enseñando a mi hijo mayor es no dejar que las pequeñas cosas roben el gran gozo que hay dentro de él. Por ejemplo si se perdió un lego o se le dañó uno de sus juguetes. Estas cosas pueden robar la paz que Dios nos ha dado.

    Te motivo a que hagas lo mismo, no dejes que las cosas pequeñas como “se regó la leche”, “los niños no quieren bañarse”, “los niños no quieren compartir” “ a mi hijo no le gustó la sopa”, etc., te roben la paz y el gozo.
  3. Gozo: por último te motivo a que sonrías y a que decretes y creas que el gozo del Señor es tu fuerza.

 Recuerda: no estás sola, Dios está de tu lado. Y si Dios está contigo, ¡¿quién contra ti?!

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