Nuestra misión como mamás

familia fe Jun 23, 2020

Bienvenida al segundo estudio de la serie: todo te saldrá bien.

La semana pasada estuvimos hablando de la importancia de meditar en las cosas correctas y dijimos que la meditación es aprender a pensar como Dios piensa. La Palabra de Dios hace que podamos armonizar nuestros pensamientos con los pensamientos de Dios.

Hoy quiero empezar con un verso que leí esta mañana, está en el Salmo 119. Amo este pasaje porque muestra una vida apasionada por la Palabra de Dios, mira lo que dice el verso 32:

 “Corro por el camino de tus mandamientos,

   porque has ampliado mi modo de pensar.”

Este pasaje nos da una hermosa descripción de lo que sucede cuando una persona toma en serio la Palabra de Dios. Sucede algo increíble: se rompen esquemas y limitaciones que habían dentro de nosotros y, literalmente, Dios amplía nuestros pensamientos.

De esto se trata este segundo estudio, de poder llegar a esa libertad de correr en el propósito de Dios. Te motivo a que hoy tomes esta promesa para tu vida y te apropies de ella. En medio de tu meditación en la Palabra de Dios sucederá algo dentro de ti. ¡Tus pensamientos de fracaso, o tal vez limitados, se empezarán a ampliar!

La meditación correcta abre la puerta para el favor de Dios. Recordemos las 4 áreas donde debemos alinear nuestras maneras con las maneras de Dios. 

  1. Objetivos
  2. Prioridades
  3. Actitudes
  4. Categorías

Hoy nos enfocaremos en la primera área: los objetivos de Dios.

Para entender es importante responder a la siguiente pregunta: ¿cuál es el propósito final de todo lo que hay en el universo?

 La respuesta la encontramos en el libro de Romanos, en el capítulo 11 verso 36:

 “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”

 

Es claro que todo lo que Dios creó existe por una razón: glorificar a Dios.

Alguien dijo: “Alguien que no existe para la gloria de Dios no tiene derecho a existir”.

Cuando entendemos este principio, nuestro enfoque cambia por completo. Dejamos de vivir solo para alimentar el ego. El Salmo 104:31 dice: “Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras.”

Lo que más trae alegría al corazón de Dios es cuando todo lo que hay glorifica Su nombre Este objetivo hará que tus oraciones, pensamientos, actitudes y palabras cambien.

Algo con lo  que todo ser humano lucha es con el ego. Cuando llegamos a los pies de Cristo entendemos algo: Dios no existe para nosotros, ¡nosotros existimos para Dios! Así como el sol no gira alrededor de la tierra, sino que la tierra gira alrededor del sol.

Esto te llevará a tener una actitud diferente cada día: Señor, ¿como te puedo servir hoy? Señor, ¿qué quieres que haga por ti?

El ejemplo de Jesús

El salmo 40:7-8 nos da una hermosa descripción de la actitud de Jesús cuando vino a la tierra.

“Entonces dije: He aquí, vengo ;En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,Y tu ley está en medio de mi corazón.”

Jesús vino con una misión a la tierra: servir al Padre. Este objetivo también cambiará por completo la manera en que educamos a nuestros hijos. Porque entendemos que nuestra misión como mamás es levantar hijos que sean generosos, que aprendan a vivir un 100% para la gloria Dios. Levantar siervos de Dios.

¿Cómo aplicamos esto a nuestro rol como mamás?

Esto nos llevará a que nuestra manera de educarlos sea diferente, porque entendemos nuestra misión. No queremos que simplemente sean ‘exitosos’ como el mundo define el éxito. Queremos que sean exitosos como Dios lo define.

Por eso me encanta el ejemplo de Susana Wesley, ella entendió claramente que esta era su misión con relación a la educación y formación de sus hijos. Y logró levantar dos hombres que cambiaron la historia. Dos hombres que en verdad vivieron para glorificar a Dios.

Les comparto algunos de los principios que ella tenía para criar a sus hijos:

  • Reprende el egoísmo en los niños, y trabaja junto a Dios para la salvación de sus almas. 
  • Los niños deben aprender a orar tan pronto sepan hablar. 
  • Todos deben comportarse bien en el tiempo de adoración familiar. 
  • No darles nada que piden llorando, solo hacerlo cuando lo piden educadamente. 
  • Para evitar las mentiras, no castigar ninguna falta si la confiesan enseguida y muestran que se han arrepentido. 

Algo que me gusta pensar es que mi casa es una casa que forma a los futuros líderes espirituales que transformaran el mundo. Así que entiendo que mi rol como mamá va más allá de proveer alimento, vestido, y una buena educación; y esto me lleva a entregar lo mejor de mi como mamá.

Recordemos que la formación es un proceso y a medida que le enseñamos a nuestros hijos a compartir con otros, a respetar a otros, a ser honestos, a amar a Dios, a aprender a ser agradecidos estamos levantando hijos que glorifiquen a Dios.

En este momento le estoy enseñando a Noah (mi hijo de 6 años) la importancia de ser humilde; por lo general, le gusta decir todo lo que piensa y, cuando hace algo bien, él dice: “Lo sé.. ¡soy un genio!” O cuando le voy a enseñar algo dice:  “Eso ya lo sé mamá”… estoy en ese proceso de enseñarle la humildad.

Querida mamá y amiga que hoy me escuchas, Dios ha confiado en tus manos los futuros líderes que transformarán nuestra nación, no podemos tomar esta misión a la ligera. Si la educación de tus hijos los está llevando a alejarse de Dios reflexiona, si hay amistades que están confundiendo te recomiendo que tomes medidas.

Terminaría este tiempo recordando el pasaje de Josué 1:8, termina diciendo que todo te saldrá bien.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Sin embargo, quiero redefinir la prosperidad, porque en el mundo contemporáneo la prosperidad equivale a tener una linda casa, un buen trabajo, y salir a unas vacaciones en la playa. Pero, la prosperidad, a la luz de la Palabra es muy diferente, y la podríamos definir de acuerdo con lo que hablamos hoy: cumplir la voluntad de Dios, y de esta manera glorificar y traer alegría al corazón de Dios.

Es importante notar, en la vida de Josué, Dios le prometió la prosperidad en que podría entrar a la tierra prometida. Mas, ¿cómo logró esto? Viviendo en carpas y en constante guerra. Fue prosperado, sí. Pero esto no significó una vida fácil, o una vida sin desafíos.

¡Querida amiga, que Dios cumpla su voluntad en tu vida y en tu familia!

Hasta la próxima.

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