Sí, a Dios le importan los detalles

fe Jul 14, 2020

La mente es un área que tenemos que aprender a disciplinar. Creo que algo que caracteriza a muchas mujeres es la capacidad de hacer videos o películas que en realidad no son. Por lo general exageramos, nos preocupamos, y muchas veces esto conduce a añadir más ‘drama’ al que existe en realidad.

Por eso qué alegría poder seguir creciendo y aprendiendo. Hemos estado hablando de la importancia de meditar en la Palabra de Dios. Aprendimos que meditar es aprender a alinear nuestros pensamientos con los pensamientos de Dios. Dios envía su paz, y sus planes a través de sus promesas.

 

4 áreas en las que debemos aprender a pensar como Dios piensa:

  1. Objetivos
  2. Prioridades
  3. Actitudes
  4. Categorías. 

Recuerda O.P.A.C

A mí me sirven los acrósticos para memorizar conceptos. Espero que este te sirva.

En los blogs anteriores hemos hablado de los objetivos de Dios y de Sus prioridades, y cómo aplicarlo en nuestro hogar. Hoy hablaremos de las actitudes de Dios y nos enfocaremos en una que no se escucha muy a menudo: la infinita atención al detalle. Al respecto, Derek Prince comparte lo siguiente:

Dios es el creador de lo macro –el océano, las montañas, los cielos–, pero a la misma vez es creador de lo micro –una pequeña gota de agua, un pequeño insecto y, si vamos más allá, Él creó el átomo–. Cada uno muestra los mismos principios de la sabiduría y el cuidado de Dios. Dios no baja su cuidado a algo que es aparentemente más pequeño.

Y este principio para mí nos enseña la importancia de la fidelidad.

Jesús dijo:  El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. (Lucas 16:10)

Hace más de dos años tuve la oportunidad de asumir un nuevo desafío en mi propia vida y fue dirigir el ministerio de niños de nuestra iglesia en Bogotá, Colombia. Lo primero que le dije a cada voluntario y persona que servía en este ministerio fue: “Vamos a ser fieles con lo que Dios nos entregó. Vamos a dar el 100% en esta hora y media que tenemos a cargo los niños de nuestra iglesia, pues si somos fieles en esto que Dios nos ha confiado entonces Dios nos entregará luego colegios, más niños y, ¿por qué no?, el poder reformar la educación en Colombia”.

Así que empezamos a cambiar muchas cosas. La mediocridad es lo que más ataca a muchos cristianos, que tal vez tienen bajo su responsabilidad uno o dos talentos. Dicen: “Es tan pequeño que nadie se da cuenta si lo cuido o no. Es tan insignificante lo que me toca hacer, que si voy o falto da igual”.

Yo te digo que Dios sí ve, Él ve todo. Y, es más, creo que Él presta atención y mira cual es la actitud de sus hijos frente a esas responsabilidades aparentemente pequeñas.

Miremos el ejemplo de David, un joven pastor sencillo y humilde que cuidaba unas pocas ovejas. Sin embargo, allí fue el filtro que Dios usó para ver si David calificaba o no para asumir una mayor responsabilidad: ser rey.

 

¿Qué hizo David?

Entregó lo mejor de sí. Corrió la milla extra, se aseguró de que esas pocas ovejas estuvieran seguras. Es más, arriesgó su propia vida enfrentando osos y leones para cuidarlas. ¡Eso sí es fidelidad!

Por eso, querida amiga que lees esto hoy, te motivo a que seas fiel con lo que Dios te confió. Que aquellas cosas que Él coloca en tu mano terminen en mejor estado después de haber estado bajo tu cuidado, eso es fidelidad.

 

Por eso hoy te motivo a que hagas lo siguiente:

  1. Entrega lo mejor de ti.
  2. Aplica la diligencia, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
  3. Si eres fiel en lo que hoy tienes, Dios te promoverá.

 

¿Cómo puedes aplicarlo en tu vida?

  1. Como esposas creo que debemos aprender a ser detallistas con nuestros cónyuges: una carta, una palabra de afecto, un detalle diferente nutre y alimenta la relación.
  2. En nuestra casa –personalmente me encanta que mi casa se sienta como un pedazo del cielo en la tierra–, me esfuerzo para que se respire la paz, la armonía y la excelencia. No me gusta el desorden, y creo que enseño a mis hijos a que sean ordenados también. Cada seis meses sacamos basura y cosas que ya no sirvan. De vez en cuando cambiamos el lugar de los muebles o pintamos una pared. y me encanta porque mis hijos piensan que tenemos una casa nueva.
  3. Algo que en este tiempo he aprendido con mis hijos, que los estoy educando en casa, es a correr la milla extra: preparar las actividades de la semana, tal vez trasnochar para hacerlo, son detalles pequeños que hacen una gran diferencia. Y, ¿sabes qué? Tus hijos se dan cuenta, ellos ven todo lo que hacemos por ellos. Son semillas que quedarán guardadas por siempre en sus corazones.

 

Recuerda: a nuestro Dios le encanta el orden y la excelencia. Vamos a determinarnos a renunciar a toda mediocridad. Si somos fieles en lo poco, ¡Dios nos confiará mucho más!

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