Dichosa Tú

familia Apr 01, 2021

 

“¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!”

Lucas 1:45 (NVI)

 

Quiero regalar esta promesa a cada mujer que dentro de su corazón sueña con ser la madre ideal para sus hijos; porque lo que se te ha dicho, se cumplirá

 

Me casé hace 20 años con Jorge Rojas, mi gran amor y mi mejor amigo. Pocos meses después quedé embarazada, y aunque no me sentía lista, entendí que como Dios me conoce a mí y los hijos que me confió (o que me va a confiar), sabía que Él tenía un plan perfecto para mí como mamá. Él no se equivocó contigo ni conmigo, ¡podemos lograrlo!

 

Podemos ver esto en la vida de Maria, la mamá de Jesús. No estaba preparada para ser mamá. ¡Ni siquiera se había casado! Pero ella educó al Hijo de Dios.

 

Te quiero compartir algunos principios que me han ayudado a descubrir el Propósito de Dios al hacerme mamá.

 

  1. LA MARCA PERFECTA:

Tus hijos son una nueva generación. Ellos no deben ser marcados por las circunstancias, sin importar las que sean. Nuestra tarea es sellarlos con una promesa de parte de Dios, pues su Palabra formó el universo y también dará forma y creará el destino de Tus hijos. Esta promesa será la que los vuelva al propósito, la que los guarde en el camino, y esa debe ser la declaración más poderosa que tú hagas sobre ellos en cada momento difícil, o simplemente sea la oración diaria que hagas sobre sus vidas: “Él será muy grande y lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David.” (Lucas 1:32, NTV)

 

¡Nuestros hijos son hijos del Altísimo!

 

  1. NO TEMAS, LA FUERZA ESTÁ DENTRO DE TI:

En mi primer embarazo estaba llena de temores. Era la menor de mi casa, así que de joven nunca cuide bebés, ni los alcé, ni les cambié el pañal. Es más, casi ni me gustaban los niños.

 

Cuando tuve a Cristian en mis brazos, todo cambio. El amor siempre será la fuerza más poderosa, noté que podía hacer todo lo que pensé que nunca lograría: soportaba el dolor de mis senos con amor, pues la lactancia no fue fácil para mí. También las noches sin dormir, el llanto interminable… había una fuerza dentro de mí, un amor que estaba lleno de sacrificio, que me llevaba a aprender cada día.

 

Tus hijos son los mejores maestros, lo que más aprendí con Cristian fue a reconocer mis errores, a no dejarme llevar de mis emociones y a pedir perdón a mis hijos cuando me equivoco –esto siempre ha guardado nuestros corazones, tanto de hijos como de Padres–. No temas pedir perdón, porque de esa forma tus hijos aprenderán a pedirlo. Hoy, Cristian tiene 18 años y es íntegro, ama profundamente a Dios, es un adorador y un hijo que siempre trae alegría.

 

Lo que siembres en la infancia, lo recogerás toda tu vida. Si han pasado años y no has empezado, déjame decirte que nunca es tarde para sembrar las mejores semillas.

 

Quiero recordarte que el Señor es la fuente de fuerza y favor para esta gran labor: “—No tengas miedo, María —le dijo el ángel—, ¡porque has hallado el favor de Dios!” (Lucas 1:30, NTV).

 

  1. GRACIA EN MEDIO DEL DOLOR:

 

Manuela es mi segunda hija. Desde antes de nacer fue la hija de mis sueños. Se la pedí tanto a Dios. La palabra con la que Él la marcó fue Gracia, con un verso en el libro de Ester.

 

Lo más doloroso para una madre es ver a alguno de sus hijos sufrir, vivir una enfermedad o accidente. Como mamá quieres solo tomar su lugar, lo único que piensas es: “Si yo pudiera, llevaría tu dolor”. Viví esto claramente cuando mi hija tenía 10 años y sufrió un accidente que casi le quita la vida.

Quiero enseñarte lo que aprendí. Los hijos deben ser puestos bajo la Cruz en medio del dolor, porque Jesús sí llevó su dolor y su enfermedad. Debes ser experta en aplicar cada derramamiento de la Sangre de Jesús en sus vidas y visualizar el milagro, aprender que la adoración en medio de la adversidad te abrirá puertas de liberación, que ellos observan la actitud de tu corazón en medio del tiempo difícil y que esto será lo que les muestre si tu fe es real.

 

Manuelita hoy es un testimonio del poder de Jesús, si nuestra fe está puesta en Él, verás que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios, “pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” (Lucas 1:37, NTV).

 

  1. CAMBIA TU ADN:

Andres Felipe es mi tercer hijo, mi regalo Perfecto. Cuando me enteré que estaba embarazada de él, viví una lucha muy fuerte pues había dicho que no quería más hijos.

Felipe tenía una voluntad firme y yo no sabía cómo direccionarlo. Tal vez tienes hijos que sientes que no sabes qué hacer, así que un día entré en profunda oración, pues había momentos donde sentía que la situación se me salía de las manos.

 

En ese tiempo nuestro Pastor Cesar Castellanos nos dio una enseñanza llamada “Cambia tu ADN”, en la que el pastor enseñó sobre cómo tener la naturaleza –el ADN– de Jesús. Entendí que para que mi hijo experimentara un cambio de naturaleza, el cambio debía ocurrir primero en mí.

 

No importa cuántos años lleves en la iglesia, experimentar el intercambio divino en el que le entregas a Jesús todas tus debilidades, errores y temores para recibir de Él su paz, amor, fe y vida, te transformará a ti y a tus generaciones. Hoy Felipe es un jovencito dulce y tierno, muy visionario. Él tiene el ADN de un soñador.

 

Tú eres hija de Dios, ¡Su ADN está en Ti! ¡Dichosa Tú! 

 

“Porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” (Lucas 1:48, NVI)

 

PATRICIA ROJAS

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