El único temor que debes cultivar

fe Mar 02, 2021

Cuando pensaba en el momento que estamos viviendo como sociedad veo que como nunca antes se respira un temor, creo que nadie se imaginó que el mundo entero tendría que usar máscaras y que viviríamos todo el cambio que hemos experimentado. Esto nos ha llevado a ser prudentes y a guardar distancia, sin embargo, no podemos dejar que esta circunstancia genere la oportunidad para que entre en nosotras el temor.

 

Las noticias que vemos a diario tampoco ayudan mucho a la situación, porque vemos una gran cantidad de personas contagiadas y también tristemente muchos han perdido sus vidas a causa de esta pandemia, esto nos ha cambiado totalmente el estilo de vida: cambió la forma en que trabajamos, en que vamos a la Iglesia, el estudio, etc. y tal vez te preguntas: ¿cuál debe ser nuestra actitud como cristianos en todo lo que estamos viviendo? Porque a la pandemia se suman todos los desafíos del día a día que teníamos antes, y no podemos permitir que estas situaciones quiten el espíritu de conquista y el ánimo en nosotras.

 

Estudiando el libro de Isaías encontré una palabra que fue de gran motivación para mi vida y sé que también lo será para ti, porque me dio fuerza y enfoque:

 

Isaías 8:12-13

No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.

A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.



Entendí que el fruto de la sabiduría nos llevará a vivir una vida en la que cada decisión que nosotras tomemos será por la fe y no por el temor, no permitas que el temor de todo lo que vemos y escuchamos sea lo que controle tu vida. Este pasaje nos enseña que hay solamente un temor que como hijas de Dios podemos permitir en nuestra vida y es el temor de Jehová.

Más adelante en Isaías 8:14 dice la Palabra que el mismo Dios se convertirá en nuestro santuario, y esta palabra habla específicamente de un lugar de escondite o un lugar de refugio en el cual nadie puede destruir, haciéndolo el lugar más seguro de la Tierra. Es un lugar de  seguridad y protección de los desafíos, de los peligros y los enemigos espirituales que tenemos.

 

Proverbios 9:10-11

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,

Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

Porque por mí se aumentarán tus días,

Y años de vida se te añadirán.

 

¿Cómo cultivar el temor de Dios?

Es importante distinguir que la sabiduría de Dios no es igual a la sabiduría del mundo sino que está escondida, es un misterio, está reservada sólo para aquellos que deciden poner a Dios en primer lugar (1 Corintios 2:6). Para mí el temor de Dios es aceptar la palabra de Dios, el llamado que el mismo creador de este mundo nos ha hecho y tener la determinación y confianza para conocerle y entender que no lo podemos hacer solas y que necesitamos al mismo Dios para que nos dirija a caminar con Él; que fuimos creadas para tener una relación personal y profunda con Él, para que se convierta en el Señor de nosotras y por eso todo lo que hacemos es para servirle.

 

Hay momentos que nos llevan a tomar una decisión, personalmente esto en mi vida sucedió cuando yo tenía 10 años, en ese tiempo experimenté dos cosas que marcaron mi fe: primero, Dios me sanó de una artritis juvenil y lo segundo fue ver cómo salvo a mis dos padres de morir porque mi papá recibió cinco impactos de bala y mi mamá uno. Ahí pude ver la misericordia y pude conocer a Dios en un momento de prueba que me llevó a entregarle en verdad mi corazón y a decirle: “Señor mis días son para ti, no estaría aquí y no podría contar esta historia si no fuera por ti. Te doy muchas gracias por haber extendido tu misericordia, quiero servirte y quiero vivir para ti todos los días de mi vida”.

Así empezó mi proceso de conocer a Dios, de tomar en serio su Palabra desde temprana edad y ha sido el mayor deleite para mi vida, así que te motivo a que tú evalúes si en verdad estás colocando a Dios en primer lugar, porque a veces podemos caer en una clase de religiosidad que nos impide ponerlo en ese lugar de privilegio.

 

No sé si has visto las películas de Narnia, es una historia en donde cuatro hermanos encuentran una puerta en un armario y es el punto de entrada para un mundo completamente diferente y lleno de aventura, y algo similar es el temor de Dios. La Palabra dice en Corintios que la sabiduría de Dios es un misterio y que está escondida, así como la puerta del lugar secreto en Narnia, y solo unas personas lo encuentran. 

 

Salmo 25:8-9

Bueno y recto es Jehová;

Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

Encaminará a los humildes por el juicio,

Y enseñará a los mansos su carrera.

 

A partir de este Salmo podemos ver que Dios nos aclara varias cosas:

  1. Él es bueno y quiere lo mejor para sus hijos.
  2. Él anhela guiarnos como un padre que busca guiar e instruir a sus hijos.

Sin embargo la instrucción directa de Dios sólo está reservada para los que reconocen que han pecado, es decir, los humildes. Es esa puerta de entrada que tenemos disponible y a la que podemos entrar solo cuando reconocemos nuestra incapacidad de hacerlo sin la ayuda de Dios, esa puerta se llama la Cruz del Calvario: cuando aceptamos que la muerte de Jesús fue nuestra muerte y nos humillamos, entonces ese será el momento en que atravesamos por esa puerta y encontramos todo un mundo lleno de las riquezas de Dios que ya están a nuestra disposición.

 

1 Corintios 1:18

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

 

¡Qué gran riqueza es la Cruz para nosotras!

 

Salmo 25:12-13

 

¿Quién es el hombre que teme a Jehová? 

El le enseñará el camino que ha de escoger.

Gozará él de bienestar,

Y su descendencia heredará la tierra.

La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,

Y a ellos hará conocer su pacto.

 

Dios siempre está en busca de esas personas que reconocen la necesidad de depender de Dios para poder enseñarles el camino que deben escoger y luego recibir dos grandes beneficios del temor de Dios:

  1. Gozarás de bienestar.
  2. Tu descendencia heredará la Tierra.

Hoy te invito a que seas como el apóstol Pablo, quien en medio de la cárcel nos enseña de ese bienestar y nos dice: regocijaos en el Señor siempre, y nos motiva sin importar lo que pase afuera a tener un bienestar interno, a tener gozo, paz y confianza, que son características y fruto de poner a Dios en primer lugar.

También hay una promesa para tus hijos: Dios quiere que ellos sean herederos y que conquisten, Dios va a impartir en ellos una autoridad para establecer Su propósito en esta tierra.

Finalmente dice que la comunión íntima es con los que le temen y a ellos hará conocer su pacto. Esta es una promesa que Dios me daba al inicio de este año y la tomé como que este año para mí va a ser un año en que podría conocer íntimamente al Espíritu de Dios, y es como entrar en ese primer amor por Dios todos los días, ese primer amor te llevará a disfrutar tiempos de intimidad, de quietud, de la Palabra y en la oración te llevará a que él sea tu mejor amigo y a que desarrolles una sensibilidad a lo que hay en el corazón de Dios.

 

¿Cómo cultivar el temor de Dios?

 

Salmo 34:8-11

Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen.

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;

Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Venid, hijos, oídme;

El temor de Jehová os enseñaré.

¿Quién es el hombre que desea vida,

que desea muchos días para ver el bien?

 

Anhelo experimentar todos mis días ese gozo que sólo viene del Espíritu Santo, anhelo estar en esa plenitud que nos habla este pasaje: nada falta a los que le temen. Dios nos hace una invitación a un estilo de vida con mucho bien, Dios es generoso y él quiere que sus hijas gocen de lo que él ya proveyó para todas nosotras.

 

Tres principios para disfrutar este estilo de vida:

 

  1. Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño: el Dr. Derek Prince al respecto comparte que en la antigüedad cuando alguien se iba a hacer un chequeo médico por lo general el doctor le decía muéstrame tu lengua, y a partir de ahí el doctor podía identificar qué cosas estaban fuera de orden en el cuerpo de esta persona y eso es lo que el salmista nos dice: si quieres cultivar ese temor de Dios y quieres que Dios ocupe el primer lugar en tu corazón, entonces lo primero que debes hacer es guardar tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño, es importante resaltar que la condición de nuestra lengua muestra la condición de nuestro corazón. En nuestras relaciones y sobre todo en casa es en donde más debemos guardar lo que sale de nuestros labios, siempre debemos hablar filtrado a través de la Palabra de Dios y hablar la verdad siempre. Comienza el día confesando la Palabra, declárala a tus hijos y a tu esposo en oración y esa va a ser la manera en que tú puedes comenzar a cultivar y a experimentar los beneficios del temor de Dios.
  2. Tenemos que especializarnos en hacer el bien: el versículo dice “apártate del mal y haz el bien”. Nadie nace aprendido en este mundo y hay procesos por los que uno debe pasar: para aprender a tocar un instrumento se necesita dedicación, tiempo, esfuerzo y disciplina diaria; de la misma manera hay algo que debemos cultivar y que debemos aprender a hacer: el bien. Sin embargo, es hacer el bien de acuerdo a lo que la Palabra de Dios nos dice que es el bien y no lo que se sujete a nuestras opiniones.

 

Isaias 1:17

Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

 

El temor de Dios nos guarda de ser apáticas a las necesidades de otras personas, nos protege para que nuestro corazón no se endurezca ni nos encerremos en nuestras necesidades solamente, nos saca de esa mentalidad que dice que el gobierno es responsable de dar la solución a tantas necesidades de la sociedad pues nos dice que debemos aprender a hacer justicia, que es nuestra responsabilidad. ¿Cuántas injusticias vemos a diario? Somos parte de la solución y debemos ser apoyo para aquellos que están en necesidad. 

Escuchaba a Heidi Baker hace poco, una mujer que ha hecho el bien en una nación con mucha necesidad: Mozambique en África. Ella decía que aprendió a hacer el bien ayudando a uno, ayudando a aquella persona que Dios colocaba en su caminar con una gran necesidad, pero no se detuvo ahí: ella aprendió esta manera de vivir y se convirtió en un estilo de vida, hasta que Dios le fue dando más y más y hoy alimenta a miles de niños de familias en esta ciudad, ¡qué desafío! A mí me desafía muchísimo, anhelo practicarlo en mi día a día

 3. Busca la paz y síguela: somos embajadoras de la reconciliación, somos llamadas primeramente a estar siempre reconciliadas con Dios, a pesar de esos momentos en que hablamos lo que no debíamos haber hablado, en que fuimos egoísta, en que tuvimos miedo, debemos pedir perdón siempre al Señor y a través de la sangre de Jesús podemos vivir esa reconciliación con Dios. También nos lleva a reconciliarnos con nuestro prójimo y algo clave para estar en paz interior es el perdón: buscar la paz es no permitir que el orgullo o la falta de perdón nos robe la paz.

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